Coach de belleza una buena salida profesional

Coach de belleza una buena salida profesional

Sin duda decirle a una persona lo que tiene que hacer respecto a lo que su imagen necesita es bastante sencillo. De hecho es muy fácil ver en los demás lo que creemos que les falta o sobra y más fácil todavía es aconsejar sobre cómo hacerlo.  Lo difícil de verdad es ´´convencer´´o como se dice ahora “ crear la necesidad“. Esas palabras ya no valen. En el siglo 21 le creas la necesidad a un cliente sobre un tratamiento, estilismo, forma de vestir… y lo que hace cuando llega a casa es mirar en internet y después de haber utilizado tu tiempo y tus encantos con él o ella corres muchísimo riesgo de que acabe en manos de otro profesional.

El quid de la cuestión es que esa persona que entra en contacto contigo llegue para quedarse. No hay ningún otro profesional mejor que tú, tampoco peor. Puedes ser más honest@ o deshonest@,  pero la ejecución de tu trabajo es perfecta.

Así que para mejorar lo has de hacer desde las habilidades personales. y eso te lo da la práctica y

¿Qué es lo que quiere el cliente? ¿Qué busca cuando viene a preguntar?

Lo mismo que tú quieres cuando te pones en manos de un profesional. Sentir que estás en las mejores manos.  Buena imagen, confianza y nada de técnicas de venta…

Basarte en dar argumentos para comprar es absurdo, si el cliente habla contigo es que quiere comprar y eso no significa que quiere que le vendas.

¿Te has parado a pensar qué es lo que compramos cuando adquirimos un objeto, un tratamiento, un curso de maquillaje?….

Efectivamente, compramos la experiencia de sentirnos mejor, si compro una crema la compro pq pienso de manera  inconsciente que estoy haciendo lo que hacen las personas responsables con su imagen, porque pienso que  mi piel envejecerá de manera saludable… cada persona que adquiere un producto lo hará en base a sus valores y creencias por lo tanto la crema es lo de menos, lo de más es el mundo que envuelve al producto y cómo me lo presenten.

En resumen No escribo de dinero ni de ventas. Escribo sobre “hacer sentir“.

Parto de la base de que tener una buena preparación respecto a lo que puedes ofrecer a tu clientela es de vital importancia. Aunque más importancia tiene el saber escuchar entre lineas, leer los silencios, interpretar gestos, realizar preguntas con sentido, perder la superioridad, acoger la humildad, escuchar. Dirigir la conversación para que un cliente o un potencial cliente tome una decisión libremente.

                                                        Esto es el coaching de belleza.

Ayudar a un cliente a elegir libremente lo que va mejor con su manera de ser. Guiarlo para que encuentre por él o ella mismo una linea lo más estable posible entre lo que quiere reflejar con su imagen, lo que consume y sus valores personales en el momento en el que entra en contacto contigo. Conseguir que ese cliente se sienta feliz y capaz de conseguir sus metas personales. Ayudarlos a desarrollarse personalmente, a crecer y a tener los pies en la tierra.

No se me ocurre nada mejor que ofrecer si pienso en belleza.