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Belleza exterior y autoestima

La autoestima es el sentimiento personal y subjetivo que tienes acerca de ti mismo (de tu cuerpo y de tu manera de ser). Los psicólogos le damos una vuelta de tuerca y añadimos que: la autoestima es la visión que tú crees que los demás tienen de ti y la visión que tú tienes de ti. No obedece a criterios de lógica y es personal e intransferible.

Tendemos a creer que si nos sentimos cómodos con el aspecto de nuestro cuerpo y nuestra cara tenemos una autoestima alta; y si por el contrario nos sentimos incómodos con nuestro aspecto físico es por tener una autoestima baja. Aunque esto no es del todo cierto. La autoestima a groso modo tiene dos tipos de problemas:

  • Situacionales: se muestra baja autoestima en áreas concretas.
    *Suelen ser clientes que hacen caso de las recomendaciones y siguen el tratamiento como corresponde. ( *No es una norma )
  • Caracterológicas: que suelen tener raíz en la infancia con experiencias tempranas de abuso o abandono.
    *Suelen ser clientes insatisfechos casi siempre. Que vienen de otros tratamientos y no han encontrado solución. (*No es una norma )

El valorar nuestro aspecto físico es una consecuencia del cómo nos valoramos en general y cómo pensamos que nos valoran los demás. Así que es un tema importante el que tienes entre manos.

¿Cómo puedes trabajar la autoestima con tus clientes?

  • A. Primero trabajando la tuya propia. Un mal concepto de ti mism@ se notará en cuanto hables de lo que preocupa a los demás. La carta de presentación de cualquier persona es el cómo siente su apariencia, su oficio, su persona (como puedes leer en el artículo “La ley del espejo y la autoestima profesional”. Tan malo es ser un desastre y pensar que eres inmejorable como ser inmejorable y pensar que eres un desastre.
  • B. Cuando una persona viene a tu trabajo y te comenta el problema que le afea, no lo minimices, si lo haces estás dejando de comprender cómo se siente la persona.
    • Intenta ayudarla siendo honesta, dale una buena explicación.
    • No pienses en el dinero que puede dejarte un tratamiento. Piensa en la persona, pregúntale desde cuando se siente así.
  • C. Resalta cada tema positivo que te comente el cliente, esto hace que se sienta más seguro y la seguridad irradia belleza. Resalta cualquier aspecto físico que te encante de él o ella, no te lo calles, la sonrisa, la mirada, la manera de moverse, la soltura, el desparpajo…, la piel, las manos. Hay infinidad de detalles preciosos que tenemos en nuestro físico.
  • D. Utiliza los adjetivos que tu cliente ha utilizado en lo que quiere conseguir y pásalos a positivos. Así sabrá que le escuchas. Por ejemplo: Apagada-iluminada, arrugada-lisa, despejada, descolgada, tersa, mullida….
  • D. Preguntale qué es lo que quiere, cual es objetivo inmediato, así sabrás si puedes llegar.
  • E. Enseñale hábitos de belleza fáciles de hacer y cuéntale que los mantenga 21 días.
  • Recuérdale que está en tu centro porque se lo merece. Se merece mejorar los motivos por los que ha comenzado el tratamiento.
  • F. Ten en cuenta que el cómo nos vemos depende mucho de la época en la que lo hagamos. Depende hasta del día, hay días que te sientes un dios o una diosa y otros en los que estás para el arrastre. Puede llevarte a confusión encontrar a un cliente pesimista el día que acude a tu centro.
  • Manda un comentario privado o público y la primera consulta con nuestro equipo tendrá un regalo para que puedas evaluar puntos fuertes y débiles de tu manera de trabajar o de enfoque de tu negocio.

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